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El Día Internacional de la Paz 2020 encuentra un mundo en crisis

En 1981, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 21 de septiembre como el Día Internacional de la Paz, un día destinado a inspirar a las personas y las naciones a redoblar sus compromisos en pos de la paz.

Image credit: WILPF
WILPF International Secretariat
30 September 2020

Declaración de WILPF en el día mundial por la paz 2020.

En 1981, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 21 de septiembre como el Día Internacional de la Paz, un día destinado a inspirar a las personas y las naciones a redoblar sus compromisos en pos de la paz.

En medio de una pandemia mundial que ha dejado en evidencia los fracasos de ciertos Estados Miembros de la ONU, en particular los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, para dar prioridad a la paz y la seguridad internacionales sobre sus propios intereses, la ONU ha elegido “Forjando la paz juntos” como tema del Día Internacional de la Paz 2020.

Al nombrar este tema, la ONU ha pedido a las personas de todo el mundo que “se unan a las Naciones Unidas contra los intentos de usar el virus para promover discriminación y odio” 

Sin embargo, al mismo tiempo que la Secretaría de la ONU implora a los gobiernos y a los ciudadanos que trabajen juntos hacia un futuro de paz, debido al comportamiento de ciertos Estados Miembros, las Naciones Unidas ya no son un sistema funcional capaz de defender los objetivos y principiossobre los que se fundó.

Como una de las primeras defensoras del multilateralismo y la formación de las Naciones Unidas, la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad ha sido durante mucho tiempo una aliada y observadora de la ONU, sus sistemas y sus compromisos tal como se establece en el Preámbulo de su Carta

Pero en 2020, 75 años después de la creación de las Naciones Unidas, esos sistemas están rotos; esos compromisos no se están cumpliendo.

No nos quedamos en silencio en este declarado “día de paz”. 

Un mundo en crisis

La pandemia de COVID-19 ha puesto de relieve las extraordinarias desigualdades y los sistemas destructivos que plagan nuestro mundo, creados y agravados por las estructuras impulsadas por las ganancias del capitalismo, el militarismo, el racismo y el patriarcado.

Por ejemplo:

  • Todas las formas de violencia de género han aumentado en todo el mundo con la escalada de la pandemia, en particular la violencia doméstica.
  • Al menos la mitad de la población mundial no tiene acceso a los servicios de salud esenciales, una realidad que se ha visto agravada por las presiones de la pandemia sobre los sistemas de salud y los trabajadores.
  • La COVID-19 es el resultado de la degradación ambiental y el cambio climático, sin embargo, las soluciones para abordar estos desafíos se han reducido o dejado de lado a la luz de la pandemia.
  • El capitalismo y el neoliberalismo han agravado las desigualdades entre personas y países, impactando directamente las formas en que los individuos y los gobiernos pueden responder a la COVID-19.
  • Aunque el Secretario General de la ONU pidió un alto el fuego global en marzo para permitir que ciudadanos y gobiernos respondieran a la pandemia, los miembros del Consejo de Seguridad lo recibieron con apatía y la producción de armas y las actividades militares han persistido casi sin cesar

Cada una de estas realidades apunta a años de fracaso por parte de ciertos Estados miembros de la ONU, y específicamente del Consejo de Seguridad de la ONU, para estar a la altura de los principios e ideales sobre los que se fundó la ONU hace 75 años.

La ONU y la COVID-19: grave falta de acción y transparencia

La pandemia de COVID-19 también ha exacerbado los desafíos y fracasos existentes de la ONU.

Por ejemplo:

  • Como se mencionó anteriormente, el Consejo de Seguridad de la ONU no adoptó una resolución sobre el llamado del Secretario General de la ONU al alto el fuego hasta julio, y la resolución en sí es profundamente inadecuada: no se aplica a ningún grupo “terrorista” designado por el Consejo, una salvedad que permite que continuara la acción militar en numerosas regiones y territorios de todo el mundo.
  • Algunos de los protocolos de la Asamblea General de las Naciones Unidas se han visto comprometidos. Por ejemplo, en marzo, el presidente de la Asamblea General de la ONU introdujo un procedimiento de silencio” para la toma de decisiones, que permite adoptar decisiones si las delegaciones no plantean objeciones en un plazo de 72 horas, lo que esencialmente otorga a cada Estado miembro un veto.
  • Un número significativo de foros, reuniones y procesos de desarme de la ONU se han pospuesto o cancelado, lo que ha estancado el progreso de la paz.
  • Las reuniones virtuales han eliminado la rendición de cuentas y el discurso en persona y han reducido drásticamente la participación de la sociedad civil en los procedimientos y la toma de decisiones de la ONU.

En los próximos días, WILPF publicará un análisis exhaustivo de los procesos y foros de la ONU durante la COVID-19 en las áreas de desarme, derechos humanos y mujeres, paz y seguridad. Suscríbase a Noticias y alertas para recibir una copia tan pronto como se publique.

Avanzando y dando forma a la paz, junto

Si queremos realmente forjar la paz juntos, debemos reconocer – las Naciones Unidas deben reconocer – que el sistema actual no está funcionando. Y debemos actuar para el cambio.

Entre los objetivos y principios clave de WILPF se encuentra el compromiso con el multilateralismo. Ese no es un compromiso para defender un sistema que ejemplifica y sostiene el patriarcado y la desigualdad. Cambiar el proceso de toma de decisiones de la ONU y fortalecer el espíritu de su Carta es ahora un imperativo para que el multilateralismo sobreviva.

Con este fin, en el Día Internacional de la Paz 2020, WILPF presenta las siguientes recomendaciones para reformar o restaurar de inmediato algunos de los sistemas y principios críticos que se han degradado:

  • Abolir el Consejo de Seguridad de la ONU, que ha demostrado ser muy ineficaz.
  • Reformar el “procedimiento de silencio” que utilizan los foros de la ONU y los órganos de tratados para garantizar que se utilice sólo en circunstancias excepcionales y desarrollar procesos provisionales de toma de decisiones que cumplan con los principios de “un estado, un voto”.
  • Asegurar la transparencia en las negociaciones de resoluciones y acuerdos.
  • Proporcionar a la sociedad civil el mismo nivel de acceso en línea que tendrían durante las reuniones en persona.

Estas recomendaciones y más se compartirán en el próximo informe antes mencionado que analiza las actividades de la ONU durante la COVID-19.

Además de estas acciones inmediatas, WILPF también pide a los ciudadanos del mundo que imaginen una forma diferente de buscar la paz que no se apoye en sistemas de gobierno corruptos y corruptibles: el poder de la organización comunitaria y los espacios de cambio para unir a las personas en la acción hacia un mejor mundo.

Si podemos ir más allá de los sistemas y estructuras que son tan propensos al colapso, la explotación y la falta de cooperación, si podemos recuperar el poder que se nos ha quitado, podríamos tener la oportunidad de “forjar la paz juntos”.

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WILPF International Secretariat

WILPF International Secretariat, with offices in Geneva and New York, liaises with the International Board and the National Sections and Groups for the implementation of WILPF International Programme, resolutions and policies as adopted by the International Congress. Under the direction of the Secretary-General, the Secretariat also provides support in areas of advocacy, communications, and financial operations.

Matt Mahmoudi

Matt Mahmoudi (he/him) is a lecturer, researcher, and organizer. He’s been leading the “Ban the Scan” campaign, Amnesty International’s research and advocacy efforts on banning facial recognition technologies and exposing their uses against racialized communities, from New York City to the occupied Palestinian territories.

Berit Aasen

Europe Alternate Regional Representative

Berit Aasen is a sociologist by training and has worked at the OsloMet Metropolitan University on Oslo. She has 40 years of experience in research and consultancy in development studies, including women, peace, and security, and in later years in asylum and refugee studies. Berit Aasen joined WILPF Norway five years ago. She is an alternate member of the National Board of WILPF Norway, and representing WILPF Norway in the UN Association of Norway, the Norwegian 1325 network and the Norwegian Women’s Lobby. Berit Aasen has been active in the WILPF European Liaison group and is committed to strengthening WILPF sections and membership both in Europe and relations across continents.

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Melissa Torres

VICE-PRESIDENT

Prior to being elected Vice-President, Melissa Torres was the WILPF US International Board Member from 2015 to 2018. Melissa joined WILPF in 2011 when she was selected as a Delegate to the Commission on the Status of Women as part of the WILPF US’ Practicum in Advocacy Programme at the United Nations, which she later led. She holds a PhD in Social Work and is a professor and Global Health Scholar at Baylor College of Medicine and research lead at BCM Anti-Human Trafficking Program. Of Mexican descent and a native of the US/Mexico border, Melissa is mostly concerned with the protection of displaced Latinxs in the Americas. Her work includes training, research, and service provision with the American Red Cross, the National Human Trafficking Training and Technical Assistance Centre, and refugee resettlement programs in the U.S. Some of her goals as Vice-President are to highlight intersectionality and increase diversity by fostering inclusive spaces for mentorship and leadership. She also contributes to WILPF’s emerging work on the topic of displacement and migration.

Jamila Afghani

VICE-PRESIDENT

Jamila Afghani is the President of WILPF Afghanistan which she started in 2015. She is also an active member and founder of several organisations including the Noor Educational and Capacity Development Organisation (NECDO). Elected in 2018 as South Asia Regional Representative to WILPF’s International Board, WILPF benefits from Jamila’s work experience in education, migration, gender, including gender-based violence and democratic governance in post-conflict and transitional countries.

A woman in a blue, black, and white dress smiles radiantly in front of a leafy green background.

Sylvie Jacqueline Ndongmo

PRESIDENT

Sylvie Jacqueline NDONGMO is a human rights and peace leader with over 27 years experience including ten within WILPF. She has a multi-disciplinary background with a track record of multiple socio-economic development projects implemented to improve policies, practices and peace-oriented actions. Sylvie is the founder of WILPF Cameroon and was the Section’s president until 2022. She co-coordinated the African Working Group before her election as Africa Representative to WILPF’s International Board in 2018. A teacher by profession and an African Union Trainer in peace support operations, Sylvie has extensive experience advocating for the political and social rights of women in Africa and worldwide.

WILPF Afghanistan

In response to the takeover of Afghanistan by the Taliban and its targeted attacks on civil society members, WILPF Afghanistan issued several statements calling on the international community to stand in solidarity with Afghan people and ensure that their rights be upheld, including access to aid. The Section also published 100 Untold Stories of War and Peace, a compilation of true stories that highlight the effects of war and militarisation on the region. 

IPB Congress Barcelona

WILPF Germany (+Young WILPF network), WILPF Spain and MENA Regional Representative

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Demilitarisation

WILPF uses feminist analysis to argue that militarisation is a counter-productive and ill-conceived response to establishing security in the world. The more society becomes militarised, the more violence and injustice are likely to grow locally and worldwide.

Sixteen states are believed to have supplied weapons to Afghanistan from 2001 to 2020 with the US supplying 74 % of weapons, followed by Russia. Much of this equipment was left behind by the US military and is being used to inflate Taliban’s arsenal. WILPF is calling for better oversight on arms movement, for compensating affected Afghan people and for an end to all militarised systems.

Militarised masculinity

Mobilising men and boys around feminist peace has been one way of deconstructing and redefining masculinities. WILPF shares a feminist analysis on the links between militarism, masculinities, peace and security. We explore opportunities for strengthening activists’ action to build equal partnerships among women and men for gender equality.

WILPF has been working on challenging the prevailing notion of masculinity based on men’s physical and social superiority to, and dominance of, women in Afghanistan. It recognizes that these notions are not representative of all Afghan men, contrary to the publicly prevailing notion.

Feminist peace​

In WILPF’s view, any process towards establishing peace that has not been partly designed by women remains deficient. Beyond bringing perspectives that encapsulate the views of half of the society and unlike the men only designed processes, women’s true and meaningful participation allows the situation to improve.

In Afghanistan, WILPF has been demanding that women occupy the front seats at the negotiating tables. The experience of the past 20 has shown that women’s presence produces more sustainable solutions when they are empowered and enabled to play a role.